En 1971, la empresa Inter lanzó el primer microprocesador, Intel 4004. Este microprocesador constituía la continuación lógica del proceso de integración y miniaturización de los diferentes componentes necesarios en un equipo. Con el Inter 4004 se conseguía situar en placas de 0.25 centímetros cuadrados un circuito integrado que contenía 2300 transistores.

El objetivo era reunir en un microprocesador todos los elementos necesarios para crear un ordenador, a excepción de los dispositivos de entrada y salida (teclado, pantalla, impresora,etc) imposibles de miniaturizar.

El ordenador Intel 4004 podía ejecutar 60000 operaciones de dos cifras binarias en un segundo y manipular alrededor de 4K de información. Estas prestaciones, mucho menores que las de los modelos actuales ( miles de millones de operaciones por segundo), abrían las puertas de la cuarta generación y permitieron la creación, en la primera década de los años 70, de los primeros microprocesadores.